Marisqueo tradicional
Aún es posible presenciar, aunque en menor escala, las artes de los mariscadores que labran los estuarios fértiles de la ría de Alvor o de la ría Formosa, y exploran rocas y cabezos a la orilla del mar, a la búsqueda de moluscos que hacen las delicias de los nativos y turistas.
La recogida de tellinas se hace con el mar por la cintura y con la ayuda de una bolsa de arrastro, mientras que para arrancar el berberecho hay que raspar en las restingas o cabezos con un hierro. Las almejas, esenciales en el famoso plato de xérem del Algarve, son comunes a lo largo de las rías, siendo suficiente cavar con una pala, en la lama o en la arena, para recogerlas.
Los percebes, que aparecen en racimos en las rocas de la costa Vicentina, son difíciles de despegar, al contrario del mejillón, que es fácil de retirar de las piedras de los muelles y de las barras, donde es común alojarse.
Los caramujos son pequeños caracoles de mar que viven en las rocas cerca del océano, teniendo lugar la recogida en bajamar, tal como sucede con la coña, especie exclusiva de la zona costera. La navaja se pesca con una triza, un tipo de palo metálico que se introduce en los agujeros donde los bivalvos se esconden para capturarlos.


