
Conocer el Municipio de Castro Marim
La Grandeza de la Sierra
Quien sube al castillo de Castro Marim, contempla a un lado el mar y al otro las redondas formas de los montes que se extienden hasta el horizonte. Éstas son las sierras que desafían a los que aprecian los grandes espacios, a los que se interesan por identificar aves y plantas y disfrutan de paseos a pie o en bicicleta en contacto con la naturaleza.
A lo largo del camino encontrarán pequeñas aldeas de encaladas casas bajas, rodeadas por campos de cultivo, las refrescantes manchas de los vastos lagos de los embalses que se extienden desde Beliche y Odeleite, o los perfiles de antiguos molinos en las laderas de los montes. Después, está el río Guadiana de sinuoso curso, atravesando aisladas serranías, que tiene, enclavada junto a su orilla, la pintoresca población de Almada de Ouro donde en tiempos pasados se extraía el metal que le da nombre.
Situada entre cerros, y teniendo como compañía el susurrante río, Odeleite es un pequeño oasis de verdor en un paisaje donde predominan los tonos castaños de la pizarra. Su iglesia blanca conserva algunas preciosas imágenes de los siglos XVI a XVII.
Los Placeres del Sol y del Mar
Praia Verde, Cabeço y Alagoa
Unidas por un ancho y vasto arenal, rodeadas por el verde de los pinares, estas tres playas poseen instalaciones de apoyo.
Tesoros de Artesanía
Los pueblos esparcidos por la sierra, y Castro Marim mismo, conservan bonitas tradiciones artesanales, reminiscencias del vivir algarvio. Pequeños tesoros, cada vez más valiosos por lo que representan, del auténtico arte popular.
Las delicadas labores de encaje de bolillos son el orgullo de las habilidosas manos de las mujeres de Castro Marim y Azinhal que, frente al cojín circular donde está sujeto el patrón del diseño, van entrelazando el fino hilo. También es femenina la labor de elaboración de las tradicionales escobas y pinceles o brochas, fabricados en Vale das Zorras y Junqueira a partir de las hojas de la pequeña palmera que crece de forma espontánea en los montes.
Son los hombres quienes fabrican ligeros y resistentes cestos utilizando como material las finas tiras de las cañas que crecen en riberas como la del Guadiana. A pesar de que los cestos de Odeleite tengan tan merecida fama, el oficio de cestero, sin embargo, está poco extendido por la zona, encontrando artesanos en Furnazinhas, Funchosa, Fonte do Penedo, Alta Mor, Corte Pequena, Corte Velha, Vale do Pereiro, y Tenêncio.
Los Exquisitos Sabores de la Mesa
La cocina de Castro Marim es tan variada como su paisaje. Desde el mar nos llegan las frescas doradas, las lubinas, y otros pescados para asar, así como el delicioso camarón. Del río, la lisa y el pardete para preparar según recetas tradicionales. El pantano proporciona cangrejos. En la sierra, los suculentos platos de carne de cerdo, de habas y de guisantes así como el refrescante gazpacho para los días de verano. En la repostería cabe destacar desde el pastel de masa del Azinhal con aroma a canela y anís, hasta las típicas filloas.
